Hoy estuve exactamente donde
quería estar.
Luego de aquella gran
desilusión, esa que comenzó a apoderarse de mí ni bien me mandaron a casa –que no
estaba tan en orden- después de cuatro noches de vigilia en los que hubiera –hubiéramos-
dado la vida por ese hombre del que nos habíamos enamorado tanto que todo le
perdonamos -porque sólo cuando se ama se perdona-, luego de esos años decía, he
vivido estos doce y muy especialmente los últimos cinco con la misma intensidad
política de siempre. La diferencia es que fui correspondido. Tuve el gobierno
que quería.
Hoy también lloré. No era el
llanto de impotencia del día de los indultos, en la misma plaza, en los brazos
de alguien que me quería tanto que también lloraba, aunque quizás fuera a causa
de las ampollas en sus pies. Hoy era el llanto emocionado por estar solo y
sentirme tan acompañado.
Por haber sido participe de
una experiencia colectiva que, convengamos, nadie esperaba tener en el 2003. La
de un país distinto, vibrante, fuera de la normalidad nórdica, un país que
miraba hacia adentro y hacia abajo. Que nos sacó de la apatía. Incluso a los que
estaban en contra. Un país libre como unidad y libre para todos los individuos.
Tanta libertad ha habido que quienes no estaban de acuerdo tendrán partir de hoy la posibilidad de cambiarlo.
Hoy sentí, más que nunca, que
no estoy equivocado.
Que estoy en la vereda
correcta.
Que quizás el calor del sol no bañe por un tiempo esa vereda, pero el sol siempre está. Y sólo la pacífica construcción de una nueva mayoría podrá remover las nubes.
Que quizás el calor del sol no bañe por un tiempo esa vereda, pero el sol siempre está. Y sólo la pacífica construcción de una nueva mayoría podrá remover las nubes.
A todos los que han recorrido
estos años en la coincidencia parcial o total con las políticas de gobierno,
gracias. Una alegría enorme tenerlos como compañeros. A los que no, gracias
también. De la diferencia se aprende y fundamentalmente su aporte ayuda a delimitar el
área de pertenencia a la hora de elegir quien mejor nos representa para encarar
la faz agonal de la política.


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